Saeta

Una aparición luminosa atraviesa la quietud y convierte el deseo en flecha, temblor y alborada.

La saeta rubia ya se dispara,
Yo suspenso sin alerta,
Yo parado en la puerta,
Luz, rápida, al corazón y aclara.

La punta de oro que me enceguece,
La mano trémula duda,
Tenso el arco, boca exhala
Y aclara, nace, se derrama y crece.

La rubia luz como oro derramada
Frágil piensa entre mis dedos
Mientras siente próxima su alborada.

Apremiando sus pasos cohibidos,
Le susurro con voz parda
Mientras beso, ya ciego, sus oídos.